16 diciembre 2006

Rapa Nui o los efectos de la Reina Roja corriendo en una habitación

"Alicia en el país de las maravillas", del matemático Lewis Carroll, nos enseña muchas cosas que, a priori, pueden pasar desapercibidas. Alicia se ve arrastrada por la Reina Roja a una carrera. Al cabo de un rato, Alicia se da cuenta de que no han avanzado nada. Muy raro, corres pero no avanzas. En otras palabras: hay que correr para mantenerse en el mismo sitio. Es esta competición para mantener posiciones una de la mayores fuerzas evolutivas en Biología. Un árbol del bosque boreal tiene que competir con sus congéneres por la escasa luz y, para ello, no tiene reparos en invertir gran parte de sus recursos en crecer. Eso mismo hacen sus recios vecinos. Por lo tanto, todos corren para mantener o mejorar sus posiciones. Esta evolución competitiva se puede dar también entre individuos de especies distintas o incluso entre organismos vivos y otros entes: virus-antivirus, hospedadores-parásitos, etc.
Es tanta lo que se invierte en estas carreras que algunas veces se dejan al descubierto puntos clave para la supervivencia, necesidades básicas. Sin duda, esta "irracionalidad malversadora" también se da en las sociedades humanas: empresas que invierten miles de millones en publicidad aun a costa de entrar en bancarrota o estados que se arman hasta los topes llegando a tener armas para destruir el mismísimo planeta mientras tienen a sus pobladores en la mísera pobreza.

Bien, ¿qué tiene que ver todo esto con la Isla de Pascua? Parece ser que hace más de mil quinientos años, la remota e ignota hasta entonces isla fue colonizada por una tribu polinesia. La isla es pequeña y muy lejana cualquier costa por lo que con el paso de las generaciones, sus habitantes creyeron que aquella isla era todo el mundo existe. De ahí su nombre originario, Rapa Nui, que significa “Ombligo del mundo”. Los habitantes de esta isla (varios miles) se extinguieron, aun siendo la isla, cuando llegaron, un auténtico vergel. Cuando en el siglo XVIII los europeos encontraron la isla desierta de humanos y de árboles, pero dejaron cientos de impresionantes estatuas de hasta 85 toneladas cada una. Para realizar y transportar estas estatuas, quizás de motivo funerario, fue necesario ir esquilmando los árboles de la isla, con lo que se varió el ciclo natural de vientos, nutrientes, fertilidad, la cantidad de frutos disponibles. Los habitantes siguieron con su práctica suicida y eso acabó con ellos.

Esto mismo, a una escala más difícil de cuantificar, es lo que hacemos los humanos actualmente con el medio natural: cultivos intensivos por doquier (especialmente regadíos), fragmentación de hábitats con la consiguiente desaparición de especies clave para el mantenimiento de los ecosistemas, la contaminación del medio acuático, terrestre y atmosférico, etc. etc.


Sigamos así, Paco el Pocero, y gentes de mucha más alcurnia, nos lo agradecerán.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Aunque no escriba comentarios jocosos xDD (me rio yo solo), que sepas, Medinin, que yo te leo y te apoyo. Weno, solo de vez en cuando... (me refiero a apoyarte, leerte siempre). Pos eso, me parece muy interesante y te animo a escribir sobre el tema de la vivienda, aunque sea usando recortes de esos enlaces q has puesto y alguna cosilla tuya (que si te pillan con el festival del humor subido, te cogen de guionista del "Guayoming" fijo xD).

asteroide dijo...

Veo que me tienes calao. Aunque creo que te refieres a otras entradas más que a esta de Rapa Nui.

Es verdad que uallomin me pidió consejo para sus guiones pero le dije que estaba ocupado perpretando un blog!!

Muchas gracias por tu apoyo y por leer!

Nos vemos.

Anónimo dijo...

Gracias a ti xD.